Auditoria Social PDF Imprimir E-mail

Según el Instituto del Banco Mundial(1), el término auditoría social alude a los procesos mediante los cuales los ciudadanos inciden en la administración pública, con la finalidad de lograr una provisión de los servicios de manera más eficiente y satisfactoria a sus demandas.

La mejora de un servicio público debe sustentarse en una respuesta eficiente a las necesidades de sus usuarios. Sin embargo, muchas veces estos ciudadanos se encuentran excluidos de la gestión de un servicio público. En ese sentido, los procesos de auditoría social tienen como objetivo lograr un mejor acceso de los ciudadanos al diseño, evaluación e implementación de los servicios que el Estado brinda dentro de un proceso de verificaciones y balances (monitoreo de la gestión).

En esta línea de ideas, un proceso de auditoría social supone la existencia de un Estado abierto y transparente que incorpora a los ciudadanos en sus actividades y en los procesos de decisiones y que, además, genera un flujo de información consistente y persistente hacia ellos y viceversa. Una adecuada verificación de logros y dificultades no se consigue con una entidad cerrada y que no permite el acceso a la información relevante.

De otro lado, la auditoría social proporciona a las organizaciones sociales y a los individuos las herramientas y mecanismos para dar a conocer sus expectativas.

Es decir, facilita los espacios para que las autoridades y los ciudadanos establezcan una relación dialéctica y empodera a los últimos para una intervención eficiente y relevante.

Así, la auditoría social guarda similitud con el fenómeno de la participación ciudadana. Sin embargo, la auditoría social lo trasciende, pues además de los mecanismos de participación ciudadana, incorpora canales de comunicación y colaboración en términos de corresponsabilidad por las partes involucradas, así como la participación de la autoridad en la implementación de la experiencia y la intervención de los ciudadanos en la ejecución de las soluciones planteadas.

Otra diferencia con los proceso de participación ciudadana es que en éstos la voluntad de la autoridad auditada es completamente ajena para su desarrollo.

En cambio, en el caso de la auditoría social, es indispensable contar con una voluntad de la autoridad que sea favorable al proceso. Un proceso de auditoría social empieza con el contacto directo de la autoridad que será auditada, a fin de lograr su posterior comprensión en el objetivo de la auditoría social (mejorar la prestación del servicio).

Lo anterior no descarta a la participación ciudadana en el ámbito de la auditoría social. Por el contrario, la participación ciudadana es el elemento que permite involucrar a los destinatarios directos de un servicio. Y a través de los canales que ésta supone, lograr un movimiento social que de sustento y sostenibilidad al proceso de auditoría.

En suma, la auditoría social puede ser resumido como la complementariedad de 4 grandes conceptos, autónomos uno del otro, pero que sintetizados generan sinergia y permiten la existencia de una figura que va cobrando gran importancia en la relación Estado-sociedad.


AUDITORÍA SOCIAL  =  PARTICIPACIÓN CIUDADANA  +  INFORMACIÓN  +  TRANSPARECIA  + RENDICIÓN DE CUENTAS CON RESPONSABILIDAD 

En este sentido, la auditoría social implica: la participación ciudadana en los diversos procesos del Estado; un flujo de información oportuna, clara y precisa; mayor claridad de sus procesos parlamentarios y administrativos; y, mecanismos que permitirán dar cuenta de manera responsable a las diversas instancias sociales.

Debemos tener en cuenta que para un desarrollo adecuado de las iniciativas de auditoría social es indispensable que conjuguen las siguientes condiciones:

•  Debe ser ejercida por ciudadanos capacitados o debidamente informados sobre las funciones, los procesos y los fines de las entidades o la actividad de los funcionarios del Estado auditados.
•  Debe ajustarse a una metodología.
•  Debe contribuir a mejorar el funcionamiento y el uso de los recursos de los órganos del Estado en beneficio de los ciudadanos, así como fortalecer la relación Estado -ciudadanía.

Debe tenerse en cuenta que los conceptos de participación ciudadana, acceso a la información, transparencia, rendición de cuentas, y en general, de auditoría social son conceptos que aportan al desarrollo de la actividad estatal y mejoran la relación entre el Estado y los ciudadanos; y que en ningún caso suponen el entorpecimiento de las labores estatales o la disminución del goce de derechos fundamentales.

Por el contrario, la aplicación de estos conceptos debe mejorar la eficacia estatal frente a los retos de la gobernabilidad, generar mayor aceptación ciudadana para las instituciones estatales, promover una relación de confianza efectiva y recíproca ente ciudadanos y las entidades públicas; y, finalmente, dotar de un nuevo espacio a la ciudadanía para ejercer sus derechos fundamentales.

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 ACUÑA-ALFARO, Jairo y GONZALEZ DE ASIS, María. “Gobernabilidad y auditorías sociales en América Latina: retos para la implementación y replicabilidad ”. En: Materiales del Programa de Capacitación a distancia Gobernabilidad, Empoderamiento Comunitario e Inclusión Social: “Auditoría Social y Mecanismos Participativos de Monitoreo y Evaluación”. Curso organizado por el Instituto del Banco Mundial. Este documento ha servido de base para la elaboración de esta sección de nuestra página web.
 
 

 
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